5 hoteles construidos sobre árboles

Recónditos, especiales y sorprendentemente lujosos, las casas de árbol ya no son sólo para niños. Aquí hay cinco creaciones de madera para que los adultos visiten.

1. Châteaux dans les Arbes, Francia: El cuento de hadas

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Si estar escondido entre los árboles no fuese suficiente para cumplir el sueño de infancia, las construcciones en el Châteaux dans les Arbes en Dordoña también son castillos en miniatura. Distribuidos alrededor de una antigua fosa de una fortaleza en ruinas, los tres castillos son obra del constructor de casas de árbol Rémi, quien se inspiró en castillos cerca al lugar. De ‘Monbazillac’, con sus torrecillas estrechas, hasta ‘Hautefort’, con sus espirales de madera, un puente peatonal e incluso su propio patio, verdaderamente merecen el nombre de ‘château’.

Quedarse aquí te dará la experiencia más lujosa de dormir en una casa de árbol. Los huéspedes pueden apreciar el verdor del lugar en los jacuzzis de cada terraza, mientras que la antigua fosa es ahora una piscina infinita. Otros servicios de lujo incluyen masajes, comidas gourmet preparadas por el chef del lugar y cestos con el desayuno, enviados por un sistema de cuerdas al estilo de Rapunzel.

En tierra firme se encuentran las atracciones clásicas de Dordoña, incluyendo su châteaux a escala real. Una manera fina de viajar es por gabare, o una barcaza tradicional de madera, por el río Dordoña, para observar los pueblos de roca blanca, el denso follaje y las hermosas praderas de la zona. Los viñedos de Bergerac son un buen lugar para probar la popular comida fina y las bebidas del lugar.

2. Chole Mjini, Tanzania: El náufrago

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Chole Mjini, que se traduce a ‘Ciudad Chole’, es el nombre de siete casas de árbol escondidas entre el follaje de árboles de baobab en Chole, una isla tropical al este de la costa de Tanzania. Colgados entre la vegetación y ruinas derruidas –un legado del auge de la isla como lugar de comercio en el siglo 19– las cabañas de madera y techo de paja parecen ser creaciones locas de viajeros náufragos, y quedarse en una de ellas hace que uno se sienta totalmente aislado de la civilización urbana. Sin electricidad, señal de teléfono o incluso pavimento (aunque las duchas son de agua caliente), están ubicadas para poder apreciar la paz de la isla, desde el sonido de las olas chocando contra una orilla cercana hasta vistas panorámicas de la puesta del sol sobre el océano.

Los huéspedes cenan en la playa o cerca a las ruinas, con comida –con una clara influencia Swahili– a la luz de las velas, mientras que el bar del piso más alto tiene una terraza para observar el cielo cubierto de estrellas. Cerca a Chole Mijini está el pueblo Chole, donde los fabricantes de botes crean veleros tradicionales que vienen haciendo desde hace siglos, y también hay ruinas del siglo 13 que se pueden explorar en islas cercanas. Chole es parte del parque marino más grande de África del este, y hacer snorkeling aquí te permite ver los más hermosos rifes de coral del Océano Índico. Los huéspedes también pueden nadar con tiburones ballena u observar tortugas de mar en la isla de Mafia.

3. Bangkok Treehouse, Tailandia: El urbano

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La ciudad de Bangkok posee una zona tranquila para tener una casa de árbol –o 12. Al sudeste de la ciudad, más allá de los barrios poblados y las calles ajetreadas del centro, se encuentra Bang Krachao, una casi isla formada por un bucle del río Chao Phraya. Se le conoce como el pulmón verde de la ciudad, y es un lugar con manglares, palmeras y árboles frutales, y con canales de agua, pueblos semi rurales y templos antiguos escondidos por doquier.

Cerca al río se encuentran doce lugares de escondite que componen el eco-consciente Bangkok Treehouse. Once de estas son elegantes cabañas con salas de estar y terrazas en el techo, pero la cabaña más mágica y minimalista es la ‘View with a Room’ (vista con un cuarto). Colgando a siete metros de altura, tiene vistas panorámicas del río y la jungla no se ve afectada por esta maravilla arquitectónica. En vez de eso, dos plataformas de bambú son hogar de una grande cama doble y un área de lounge y para comer.

El tiempo que pases aquí lo pasarás viendo todos los paisajes: coloridos amaneceres, puestas de sol que flamean sobre un grupo de palmeras y botes navegando bajo ellas, noches iluminadas por el suave resplandor de luciérnagas –todo acompañado del canto de las cigarras y los pájaros.

Hay muchas maneras de apreciar los alrededores de Bang Krachao, como nadar en la piscina natural del hotel o montar una de las bicicletas disponibles para los huéspedes y manejar el laberinto de caminos que encuentras en la selva y los ríos. Un mercado flotante, jardines botánicos y templos budistas están a breve distancia.

Si deseas escaparte de la paz por una hora o dos, podrás visitar sitios históricos, la vida animada de la scalles y una exuberante vida nocturna en Bangkok, sólo cruzando el río.

4. Free Spirit Spheres, Canadá: El moderno

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Las esferas del Free Spirit Spheres están suspendidas sobre un follaje por una telaraña de cuerdas elásticas, flotando como enormes decoraciones navideñas en un bosque en la isla de Vancouver. Las cápsulas de madera pulida están diseñadas para coexistir con su entorno, y su impacto sobre los árboles y la fauna es mínimo. Cosas cómodas, como los baños y el sauna, están en tierra firme, mientras que lejos del bosque hay bodegas de vino y cafetines pequeños del valle de Cowichan. Más allá hay cosas más emocionantes como esquiar en Mount Washington y observar ballenas en la costa de la isla.

5. Bagthorpe Hall, Inglaterra: El majestuoso

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Una casa de árbol promedio pueda ser un lindo bricolaje hecho de clavos y pedazos de madera, pero las casas escondidas siempre han sido reservadas para aquellos con gustos lujosos. El emperador Calígula tenía grandes fiestas sobre un árbol, mientras que la familia de Médicis tenía casas de árbol con fuentes de mármol. La casa de árbol en Bagthorpe Hall, en Norfolk, sigue los pasos de esta venerable tradición. Ubicado en una bosquecillos de roble en el terreno de una casa de campo, es una espaciosa mini-casa con una cama king con dosel y una gran tina de cobre, así como un porche con vista al bosque de alrededor. La tecnología moderna no está presente en este lugar, pues no hay televisión, radio ni wifi que puedan arruinar el sentimiento de aislamiento de los huéspedes. Alrededor hay 50 acres de naturaleza que explorar, mientras que a un corto recorrido en auto se puede apreciar Sandringham, hacienda de la familia real, sedosas dunas y rústicas ciudades costeras al norte de Norfolk.

Artículo traducido y adaptado de BBC Travel

Escrito por Intiways Travel – Tours de lujo a Cusco

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